Lo que sigue a continuación es el contenido de algunas de las cartas

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Me he consolado esta vez, tratando de ser un poco más objetivo. Mi casa siguió tan fría como cuando te llamé, a ese ambiente tan gélido, se le sumó la sombra de un beso contenido, que se durmió desconsolado en aquella caja dorada, donde presos desde hace un tiempo, se abrazan unos a otros, para darse el calor que está ausente en cada rincón; y a través de las rendijas por donde ellos también perciben el frío, podían ver como la soledad hacía las valijas, para dejarle lugar al nuevo inquilino… la desolación. La casa quedó más fría desde que te llamé.
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1. Enamorarse.
2. Reírse hasta que te duela la panza.
3. Recibir mails de gente que no te esperabas.
4. Manejar por un lindo lugar.
5. Escuchar tu canción favorita en la radio.
6. Acostarte en tu cama y escuchar como llueve afuera.
7. Salir de la ducha y que la toalla este calentita.
8. Aprobar tu último examen final.
9. Una llamada de larga distancia.
10. Encontrarse triste y recibir la llamada de la persona que quieres.
11. Una buena conversación.
12. Encontrarte dinero en un abrigo que no usabas desde el invierno
pasado.
13. Reírte de ti mismo...
14. Llamadas a la medianoche que duran horas...
15. Reírse sin motivos.
16. Tener a alguien que te diga que eres lindo/a.
17. Reírse de un chiste interno.
18. Amigos.
19. Enamorarse y saber que no es por primera vez, pero hoy sí estas
enamorada/o.
20. Escuchar accidentalmente que alguien dice algo bueno de ti.
21. Despertarte y darte cuenta que todavía puedes dormir un par de
horas más.
22. Escuchar la canción que te hace recordar a “esa” persona especial.
23. Ser parte de un equipo.
24. El primer beso.
25. Hacer nuevos amigos.
26. Mirar una buena película...
27. Ir a un buen concierto.
28. Sentir cosquillitas en el estómago cada vez que ves a "esa"
persona.
29. Ganar un juego/torneo.
30. Pasar un rato con tus mejores amigos.
31. La sensación de la 1era vez que te subiste a un escenario.
32. Ver felices a las personas que quieres.
33. Darle la mano o abrazar a una persona que quieres.
34. Usar el abrigo de la persona que te gusta y que todavía huela a
su perfume.
35. Volver a ver a un viejo amigo y sentir que las cosas no cambiaron.
36. Descubrir que el amor es incondicional...
37. La cara de alegría de alguien cuando le haces un regalo que le gusta.
38. Mirar el atardecer.
39. Escribir una carta sincera, una carta del alma.

Fernanda A. Vega
 

 

Mi querida Marina:

He notado que mi computadora se siente celosa del teléfono y de tu presencia. Esto de sentirse feliz durante tanto tiempo..., es como que ya empieza a empalagar. No quiero que el poder “olerte”, haga que olvide cómo te conocí, y que el entretenimiento de escribir le dé demasiado espacio al “tenerte”. Escuchar la música de Shania y compañía, me devuelve la nostalgia de los tiempos del “aguardándote no vivo”, y aunque prefiera “olerte”, acá estoy escribiendo las “palabras del alma”……………

 

 

Que no me falten las ganas de escribirte.
Que el teléfono acorte mi ansiedad.
Que el correo me mantenga expectante.
Que el correo acorte la distancia.
Que si te extraño..., pueda verte.

Que siempre pueda seguir escribiéndote.
Que no necesite de un perfume para olerte.
Que no vea el correo si no puedo escribirte.
Que si no puedo verte..., que no duela extrañarte.
Que si no puedo acortar la distancia,
que ya mi mente no pueda olerte.
Que si te he visto..., no te extrañe.
Que si llega el día en el que ya no escribas, ni sientas.
Que si alguna vez llega ese día.
Que ya ni huela, ni escriba, ni extrañe, ni sienta.
Ajenjo

 


Querida Marina:

Ajenjo un día de estos va a definir que es realmente una musa. Una musa sos vos… No he terminado todavía de escribir algo, cuando ya tengo una idea que da vueltas y que quiere escribirse tomada de la mano de mis sentimientos.
Esta vez se me ocurrió algo “contable”, pero contable de contabilidad, materia que nunca me gustó mientras fui a la facultad…, luego con el tiempo, siguió sin gustarme, y ahora… tampoco me gusta.
Decidí hacer un inventario, que muchas veces resulta útil para contar que tiene uno, entre créditos y débitos.
También estuve recordando aquel juego, sobre las cinco preguntas que había que contestar con la verdad y el corazón en la mano. Me conformaría si en cada correo, al menos dos, le dieran continuidad al juego que empezamos. Siempre debiera hablarse de esa manera, el compromiso que generó al menos en mí, hizo que solo el pensar en mentir, me angustiara.



Introducción

Durante el último tiempo, me ayudaste a ver un mundo distinto al que había estado pasando delante de mí, escribo pasando, porque así veía cada cosa…, sin ningún interés, todo había perdido color, se había esfumado en parte mi autoestima, cosa natural, cuando las personas que se le acercan a uno, no despiertan el más mínimo interés o para no ser tan extremo, poco me atraían. De repente aparece alguien que motiva, que merece un esfuerzo, y que no deja que claudiquemos al primer contratiempo…, esa fuiste vos.
Después de conocerte en carne y hueso, la imagen de la musa se hizo mujer. Luego en tu compañía recibí una noticia que si hubiera estado solo, sin el apoyo de quien siente las cosas casi como propias, me habría dejado “marcas que solo el destino sabe escribir, y que  al tiempo le cuesta borrar”. Hoy siento que debo decírtelo, en su momento, solo habrás sentido que mi presencia te lo demostraba, pero hoy aprendo también que para quien recibe es importante, reconocer explícitamente cualquier regalo, con mayor razón si ese regalo no es de los que se pueden comprar.
Agradecido es aquel que no solo lo reconoce, sino que tiene la humildad para decirlo. Me regalaste lo que no se puede comprar: horas felices. Todas las que pude anotar en mi libreta llegaron de tu mano, las otras te las llevaste el viernes.
Pero como se trata de inventariar, termino con la introducción y me dedico a contar.

Las cosas que te llevaste

1. Una cantidad no determinada de horas felices
2. Una ilusión
3. La esperanza de un sueño
4. El poder “olerte”
5. Una computadora portátil y…
6. 5  (Cinco) kg. de helado de dulce de leche (¡Te los llevaste puestos!)
(¡Nadie enamora a una mujer si no la hace reír!)

Las cosas que me dejaste

Entre algunas de las cosas que hoy recuerdo, —solo quien valora lo importante suele notarlo--—, está el simple hecho de haberme cocinado algo. Hacía mucho tiempo que alguien no tenía un gesto que de tan simple significó tanto. “Dar lo que sientes, vale mucho más que comprar lo que puedes”
También estuve contando cuánto quedó de tu paso por mi vida…, la contabilidad del alma, que hoy la siento como la más fría de todas las que aprendí.
1. Ocho meses de la mejor compañía.
2. Ocho meses donde no hubo tristeza.
3. Cuatro meses de caricias.
4. El sabor amargo que deja una despedida.
5. Marcas que solo el destino sabe escribir, y que al tiempo le cuesta borrar.
6. Una devolución de autoestima.
7. El sueño de escribir, y un libro a medio camino.
8. Dos libros a medio leer, uno de ellos sin explicar.
9. Una careta que me quité, y está bien guardada.
10. Un número no determinado de horas de hablar.
11. Una foto contaminada con esencia de cebolla. ¡Cada vez que la veo me dan ganas de llorar!
12. Un complejo de baja estatura
13. Cuatro bombachas tamaño Large que no voy a poder usar ni regalar.
14. Un bichito en… que estoy combatiendo con una pomada (¡¡Mentira!!)

¡Me reí mucho pensando en tu cara cuando leyeras estas bromas!
Estaba por terminar este correo, pero han puesto en la radio un tema del cual te incluyo una parte…, sabés que me gusta mucho, y quizá por esas cosas del destino, la letra hoy está muy cerca de lo que siento…, me puse melancólico…, me dieron ganas de eliminar las bromas, sentí que contaminaban el sentimiento profundo.


Has tatuado en mi memoria todas esas cosas que me daban vida
Y mi alma en emergencia grita en el silencio sin hallar salida
De este oscuro laberinto, en el que se han convertido,
todos los absurdos días que no estás conmigo
Me mata la soledad y los recuerdos
Me mata la soledad pensando en ti
Me consumo en la tristeza y es porque me faltas

Te mando un beso…, de los que extraño
Ajenjo 09-06-00
Nota: Conozco a un jardinero que protagonizó un cuento, que ya odia ir de castillo en castillo, que está pensando en escribir una nueva versión, pero tiene miedo de terminarla como la anterior.
Nota2: Aunque espero una respuesta al anterior, este correo se me ocurrió anoche, lo terminé recién y no puedo dejar de mandarlo.